| Los
humanos modernos no están bien adaptados para soportar el estrés
diario Antes, cuando ser devorado por un tigre dientes de sable o una hiena gigante era una amenaza real de la vida cotidiana, las hormonas del estrés eran un salvavidas, ayudando a nuestros ancestros a ponerse en guardia y evitar caer en las fauces de la muerte. En nuestro mundo más domado, sin embargo, esas mismas hormonas del estrés nos dejan estresados, lo cual aumenta el riesgo de padecer de enfermedades, dice el científico Robert Sapolsky de la Universidad de Stanford. "Si uno se estresa psicológicamente de manera crónica, se está comprometiendo la salud" dijo Sapolsky. Nuestra respuesta al estrés evolucionó para enfrentar peligros reales, no para quemarnos lentamente ante la carencia de dinero, complacer a un jefe, o encontrar el juego de sábanas que combine perfectamente con el papel de la pared.
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