| Abuelos
que crían nietos
¿Bueno o malo?

Julia Rosales |
Los
abuelos y las abuelas, más que una ayuda, resultan esenciales
en la familia por la cantidad de problemas que resuelven y funciones
que asumen. Pero cuidado, no todo les toca a los más viejos
de la casa...
ABUELOS
AYUDANDO A CRIAR A LOS NIETOS
Ya
la figura de la abuela no es para nada aquella anciana de pelo blanco
y moño recogido en la nuca, aquella que yo recuerdo, surcada
de arrugas y dispuesta siempre a un cuento, una historia familiar,
no solo para entretener a los pequeños de la casa, sino también
para entretenerse a sí misma, con la grata compañía
de las risas, travesuras y sorprendentes...
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Muchas
abuelas de hoy y los abuelos, por supuesto, se tiñen el pelo, trabajan
fuera de casa, tienen diversas responsabilidades socials y padecen ¿por
qué no decirlo? De una especie de añoranza por no tener
suficiente tiempo real para estar con la nieta o el nieto precioso e inteligente.
Pero de estos hoy no vamos a hablar, sino que enfocaremos
el asunto particularmente a:
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ABUELAS
Y ABUELOS SUSTITUTOS
Existe
un importante grupo de abuelas y abuelos, quienes aún con
fortaleza y salud, deciden jubilarse para descansar de los trajines
laborales, pero enrumban un camino equivocado: comienzan a adueñarse
de la crianza de los menores, en muchos casos de manera inconciente,
es decir sin premeditación, solo va sucediendo. En ocasiones
hay motives para que esto suceda. El padre biológico no está
presente, y el abuelo empieza a sentir que esa es su obligación.
Sin embargo, ese señor de la tercera edad no debe ser la
figura sustituta, ya que él, en la familia, desempeña
un rol y el
padre, otro bien distinto. Más que suplantarlo, el abuelo
debe ayudar a que el padre cumpla los deberes que le corresponden,
tanto afectivos, como económicos.
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¿RECOSTARSE
O PEDIR AYUDA?
Sucede
también, y bastante a menudo, que el padre, la madre o los dos,
se "recuestan" a los abuelos, de tal manera que obstaculizan
el tipo de vida que los mayors desean llevar, como es simplificar sus
vidas y tomarlo todo más lento.
Dejar atrás este propósito que razonablemente se aviene
con el almanaque para asumir las responsabilidades de la crianza de un
niño, puede incitar muchos sentimientos contradictorios, y el primero
de ellos suele estar vinculado
a la culpa, cuando algo no sale bien. Especialistas en familia señalan
lo contraproducente que resulta para las personas de la tercera edad tener
en sus manos la educación de los nietos. Los costos en salud se
pagan con tension nerviosa y emocional, y no se puede olvidar que el choque
cultural de tener que tratar con niños y adolescentes de una generación
diferente puede ser enorme. Reconocen además que cuando abuelas
y abuelos, asumen voluntariamente el papel de encargados del cuidado del
niño, en realidad se están sobreestimando ya que su presencia
en la familia tiene una función muy específica, y es el
de entretener, jugar, nutrir y recompensar a los niños y niñas
sin tener que establecer los límites. Cuando los abuelos funcionan
como padres, sin embargo, ellos tienen que aprender a establecer límites,
controles y una disciplina que no estropee la buena crianza, como ellos
hicieron con sus propios hijos. Esta situación puede crear riesgos
para ambas partes. Todos sabemos por propia experiencia que el vínculo
entre nietos y abuelos, es muy positivo y valioso, siempre y cuando los
mayors no sobrepasen su rol. Ellas y ellos aportan el beneficio de la
experiencia y la perspectiva. Pueden proveer estabilidad y previsión,
y ser un modelo ejemplar para sus nietos. Hasta ahí todo está
bien. No se le debe exigir además que asuman las riendas de la
educación infantil. Esto les toca a los padres y a las madres.
Por:
Julia Rosales

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