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Es
nuestra obligación entrar a
Pero, ¡cuidado! Esa rutina vital no debe interferir en el cuidado de su salud, de su cuerpo y su belleza. La realidad es que, aunque ser mujer es algo muy poderoso y un cuerpo femenino es lo más cercano a la divinidad que existe en la tierra, como lo sostiene - muy en serio - la escritora y humorista uruguaya, Gabriela Acher, la divinidad no alcanza para detener los embates de la enfermedad. Al diccionario de la feminidad, las mujeres modernas, además de menopausia, síndrome premenstrual y depresión postparto, debemos agregar términos molestos y dolorosos como cáncer de seno, endometriosis, cáncer cervical y papiloma virus, entre otros. Por eso es indispensable, que mientras encontramos la forma de reconciliarnos con el mundo y los roles que jugamos en él, nos juguemos limpio a nosotras mismas y además de ser madres abnegadas, esposas consagradas y trabajadoras ejemplares nos convirtamos en amantes de nuestro propio cuerpo,lo prioricemos y no tachemos jamás de nuestra agenda las rutinas médicas ni los exámenes periódicos indispensables para detectar a tiempo la presencia de algún enemigo mortal en nuestros terrenales órganos de mujer. El miedo y la negligencia que muchas veces nos alejan de las rutinas médicas e incluso de los exámenes que pueden salvarnos la vida, son barreras que podemos derribar con un poco de determinación y voluntad si pensamos que de ello puede depender, no solo nuestro bienestar, si no el de nuestra familia. Amigo lector
de La Columna Vertebral, si necesita información de servicios en
su comunidad llame a la Línea de Ayuda al 1-800-473-3003.
Por: Luisa Fernanda Montero
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