Si no tuvieras miedo hoy
¿Qué harias hoy?

Julia Rosales |
Le
despidieron. La verdad es que había cometido un error, siendo
demasiado imprudente con un cliente. El cliente no volvió,
y puso una fuerte reclamación a la empresa. Ahora, Juan se
encontraba en la calle, casado y con un niño recién
nacido. ¿Qué haría? ¿Dónde iría?
¿En qué trabajaría? No se lo había esperado.
Es la historia de un amigo. Pero es la historia de otras muchas personas
que, por azar, por buscarlo o por golpe del destino, cambian de tercio
en la vida. La reflexión que hizo Juan fue sencilla y, a la
vez, profunda. Nunca le había gustado su trabajo. Era muy costoso
para él tener que dirigirse diariamente a su oficina. Muchas
veces soñaba en cambiar de profesión. Pero el miedo
le paralizó siempre. ¿Qué pasaría con
la hipoteca? ¿Cómo se ganaría la vida? ¿Ahora,
qué le dejaría a su hijo? Sin embargo, siempre había
pensado en cambiar. Se planteó realmente ¿qué
hubiera hecho de su vida de no haber tenido miedo?
Ahora, después de perderlo todo, buscarse la vida se imponía
forzosamente. Así que consideró el cambio, no como la
posibilidad de perder algo valioso anteriormente, sino como la oportunidad
de ganar mucho más. De manera que invirtió sus ahorros
en el negocio de sus sueños. |
Y, como resultado, recuperó su dinero, su vigor y su vida. No hay
que esperar a que los cambios se nos impongan inexorablemente.
Hay que adelantarse.
La pregunta fundamental que Juan se hizo es: ¿Qué haría
si no tuviera miedo?
Empezamos
a cambiar cuando somos capaces de reírnos de nosotros mismos, de
lo que hacemos mal y de nuestra situación pasada o actual, de nuestros
miedos. El
reírse de uno mismo es una de las terapias más recomendadas
en nuestros días, incluso tiene efectos terapéuticos y psicológicos
positivos de mejora probados sobre ciertas obsesiones y miedos Viktor
E. Frankl, con su paradoja intencional, los describe magníficamente).
Nos aferramos a nuestros hábitos porque funcionan más o
menos. Si embargo, las viejas convicciones no nos conducen a una situación
mejor. Hay que atreverse a cambiar, incluso en los momentos de éxito
y clímax profesional. Y precisamente es en esos instantes cuando
más se gana con el cambio.
Si el repetir el mismo comportamiento lleva a los mismo resultados y éstos
no nos satisfacen, ¿por qué seguimos haciendo lo mismo una
y otra vez?. La vida es muy simple. En cuanto cambia la situación,
cambian las oportunidades y, con ellas, cambia la persona. Es bueno imaginarse
en una situación mejor, pues siempre cabe una situación
mejor. Ayuda a que provoquemos los cambios que necesitamos y hace que
el cambio tenga más posibilidades de éxito. (Continuará)
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Por:
Julia Rosales
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